El miedo, el silencio y la desinformación son factores que permiten que la violencia sexual infantil exista, se repita y permanezca oculta. Cuando niñas, niños y adolescentes no cuentan con información clara ni con adultos disponibles para escucharles, el riesgo aumenta, y las posibilidades de pedir ayuda disminuyen.
Por ello, es fundamental que madres, padres y cuidadores cuenten con herramientas, conocimientos y seguridad para abordar estos temas de manera oportuna. Hablar sobre el cuerpo, los límites, la sexualidad y el respeto no promueve riesgos; por el contrario, protege.
Una familia informada puede prevenir que niñas, niños y adolescentes vivan situaciones de violencia, que las ejerzan o que guarden silencio ante experiencias que les generan incomodidad o daño, tanto en entornos físicos como digitales.
Este programa está diseñado para fortalecer el papel de las personas adultas como figuras de confianza, brindándoles herramientas prácticas para acompañar el desarrollo de niñas, niños y adolescentes desde una perspectiva preventiva, respetuosa y acorde a cada etapa.
A lo largo de 6 módulos, las y los participantes conocerán aspectos clave como:
- La anticipación a la violencia sexual infantil, incluyendo derechos, marcos jurídicos, definiciones de violencia sexual infantil y violencia sexual digital.
- La comprensión del desarrollo psicosexual, diferenciando entre juegos sexuales y conductas sexuales abusivas.
- La identificación de signos y síntomas de alerta, así como la actuación adecuada ante una revelación.
- Estrategias prácticas para hablar del cuerpo, incluyendo el semáforo corporal, límites de proximidad, tipos de tocamientos, espacios de privacidad y cambios corporales.
- El fortalecimiento de habilidades socioafectivas, de autocuidado y comunicación en niñas, niños y adolescentes.
- La promoción de la responsabilidad personal y social para la construcción de entornos protectores.
El enfoque del curso está centrado en capacitar a las personas adultas para convertirse en adultos de confianza, capaces de generar espacios seguros, escuchar sin juzgar y actuar de manera oportuna y responsable.